9 sept 2010

XXVI

...y fue cuando llegué a las orillas de un mar negro,
derramaba la misma sangre del Diablo
mientras un cachorro me guiaba por la sombra.

La blanca espuma del mar demuestra la flaqueza
de una luz moribunda frente a un opresivo horizonte negro...
Tan negro e inspirador
como la más desgraciada de las penas.

Han sido estos mares y mis grises campos,
ha sido este horizonte tan lejano
y digno de perderse como mi propio futuro,
quienes me han llevado a este borde de la misma locura...

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