Obligación, ahí el problema...
Discrepo con la condición social del mundo de hoy,
que desagradable me resulta el vulgar dinero
y las bases que han impuesto para ser alguien
en este mundo tan perdido...
Para mi el mundo resulta cruel, la muerte misma,
o quizá me equivoco en atribuir a la muerte el carácter de terrible...
Es la vida la terrible, cruel y obscena,
hace tiempo que dejó de sonreírme,
y siento que se esmera en hacerme cuestionar mis situaciones...
Brincaría del barranco, pero ni la vida me pertenece...
Estoy acá no por mi, sino por mis seres queridos
y mientras ellos existan, yo debo seguir viviendo.
También la tristeza que se acomoda de buena forma
a mi carácter reservado,
no así la felicidad,
que se me arranca como arena de entre los dedos,
me dura unos minutos, tal vez horas,
pero al más leve viento, se opaca todo.
No hubo filosofo, escritor o “artista” que fuera muy feliz
todos estaban llenos de nostalgia y melancolía
porque la felicidad sólo estaba en el mundo de los sueños,
en la idealización de algo
y yo, idealizo todo, he ahí el problema...
Dice el buen Martín "¿Quién, en sus indagaciones, no podría reconocer los logros de la Muerte?
¿Sus distinciones, su status?"
y termina con esto "Hay que darle al transcurso de nuestra vida un toque de singularidad, una calidad que se margine, incluso que bordee en lo mágico, en lo sobrenatural. Aunque sea mentira, aunque no sea real..."
Singularidad, siempre se la he dado
desde que me hice hombre, desde que dije; abordaré en soledad esta vida, no necesito de la disyuntiva de la mente
ya que me valgo por mi...
Siendo de este modo, donde descubrí
que la felicidad misma sólo es real, cuando se comparte,
supongo que algún día podre compartirla.....