Elevarme tranquilamente
ver mi triste imagen deformada en los gélidos caudales
Caudales del hielo cordillerano, mortales, infinitos...
Copas secas, ramas como garras, suelos rojos, amarillos, verdes, quietos, siempre inmóviles...
Siluetas negras, pequeños voladores que viajan a otras cimas,
a más altura, mayor mi frío...
mis extremidades se tullen, siento sueño, mis ojos se cierran
y ahora caigo...
¡Pum! De un golpe a la escarcha, al fin descanso...