Ninguna mañana me parece renovadora...
El mal humor matutino me tiene aturdido hasta pasada la hora del almuerzo,
no me gusta despertar temprano la verdad, no es flojera,
simplemente es que pasado el mediodía
y mientras corren las horas hacía el crepúsculo
es cuando vuelvo a sentirme brotar.
Perderme en las horas más negras gracias al supuesto mal hábito
(esto desde el punto de vista del código social) de dormir después de la madrugada
me permite darme un regocijo en las artes más bizarras que puedas imaginar.
La hora nocturna esconde muy bien a todos los animales y hay que aprovechar,
mientras los más "correctos" duermen, yo y los otros noctámbulos develamos algunos de los juegos de la vida.
Siento que la noche se ha hecho para pensar, el día y sus colores son demasiado buenos para distraerme, solamente son dignos de contemplar.