Prefiero trabajar la tierra bajo el mortífero sol de Enero,
gozar del dolor y el cansancio,
de la angustia del lento andar del viejo Cronos
mientras la auriga de Helios avanza hacia su ocaso...
Todo eso prefiero antes que vivir en la comodidad de la ciudad,
en donde todos están bajo el conjuro de un puto mundo de plástico y mierda.
No hay comentarios:
Publicar un comentario