Flagelación interna, agonía espiritual.
Abrazado por la indómita desolación
y furtivo del afilado silencio.
Esperando por fallecer, sin ninguna distracción;
mientras se extingue la flama,
por el lento asedio de la oscuridad.
Los nefastos vientos soplan las carnes;
agentes de monumentos de espinas
e interminables coros de llantos.
Mientras una tenue luz ilumina,
y dolorosos ojos observan la negra salvación…
Invoco la muerte ahogándome en la sangre.