A través de praderas llenas de cicatrices
y heridas que brillan con la débil luz de la inexistencia...
¡Qué tranquilidad! ¡Qué dulce paz!
¡Qué serenidad tan interna!
¡Qué felicidad tan suprema y tan agravada de dicha!
Para llegar más allá de la tela del engaño espiritual,
que la humanidad ha estado tejiendo por milenios
y hacer frente a la verdad más horrible de todas...
Cada sueño se rompió; pisoteado y perdido...
Cada palabra hecha callar para siempre y eternamente...
Declive... Regresión principal... Pavorosa... Bella nada...
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